"....Se fermentan los aromas, hierven, borbotean. Las pieles cargan con una cascada viva que despide un vigor tóxico; el sudor. El vaho, la pestilente neblina corporal de la masa humana, se eleva alto y…
El cenit. Los flashes interrumpidos le golpean el iris, rápido, lento, días, segundos. El sonido intenso de la inspiración atesta su cráneo, ya no hay espacio, podría no respirar nuevamente jamás. Las luces ¡Los colores! Es un prisma totalmente nuevo, cuya gama le parece rara, desconocida. Es tan distinto –pero todas las noches son iguales-.
Ve como doble. No lo nota pero sus pupilas mutan, crecen, luego vuelven a ser niñas. Escucha lejano, el suspiro invertido en su mente no se ha ido y no deja entrar los sonidos del exterior...
...«Todo esta bien, todo esta tan bien aquí…»...
...Se quiebra tanto el frasco como un algo en la mente de la chica. Aletean aturdidos sus parpados. La luz de un farol le acaricia la cara, el reflejo de los mosquitos en este le dibujan el rostro. Trata de incorporarse, pero le falta oxigeno, y por sobre ello la confirmación de sus músculos engarrotados hiere. –Mierda - inhala hondo. Cemento húmedo, concreto frío le colma la nariz...
...Sus dedos reptan hasta las sienes, allí, fríos, donde late, allí se depositan. Sus ojos escudriñan alrededor, no por mucho, pues todo es parte de una nebulosa urbe que ondula en la atmósfera y ella no logra hacerse parte del movimiento. Sufre con cada vibración.
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